Carta abierta a los activistas por justicia social en el mundo : Construir desde abajo y más allá de las fronteras

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Estimadas amigas, estimados amigos,

La adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hace seis décadas creó una alianza mundial en torno a la afirmación que “todos los seres humanos nacen iguales en dignidad y derechos”. Sin embargo, hoy nos encontramos con esta visión en ruinas, convertida en inútil debido al creciente abismo entre los que tienen y los que no tienen.

Hoy en día nuestro mundo está polarizado entre el 1% que controla los recursos y el 99% que sufre el saqueo sin precedentes de su trabajo, sus tierras y medios de vida. La confluencia de desastres y crisis (como el cambio climático, la pobreza, la desigualdad, las guerras) ha llevado a nuestro planeta y la especie humana al borde de un precipicio.

En todo el mundo, la gente de a pie está perdiendo la confianza en el sistema de gobernanza mundial. Las personas tienen poca fe en los gobiernos electos y las instituciones públicas. No creen que las grandes empresas digan la verdad. Ven el sistema intergubernamental internacional como irrelevante en el mejor de los casos y, en el peor, inútil. Lo experimentan como un sistema que ha sido establecido para regular unas normas en deuda con las poderosas y depredadoras elites económicas y políticas.

Sin embargo, todavía sueñan con la igualdad y los derechos. De hecho, más allá de los sueños, muchas personas luchan activamente por esos sueños en su vida cotidiana. En todos los continentes, la  gente se manifiesta en las calles, en los barrios pobres y pueblos y ciudades, demandando trabajo y una educación y sistema de salud dignos para sus comunidades.

Lo han hecho para poner fin a la corrupción, se han manifestado para exigir la participación en las decisiones que afectan sus vidas y se han levantado para exigir servicios básicos como el agua y el saneamiento. En el corazón mismo de su lucha radica su negativa a aceptar la desigualdad flagrante que se encuentra en el corazón del nuevo orden mundial.

Tristemente, aquellos de nosotros que trabajamos en organizaciones de la sociedad civil tanto a nivel nacional como mundial, hemos llegado a ser identificados como parte del problema. Nosotros somos los parientes pobres del  jet set mundial. Existimos para desafiar el status quo, pero demandamos un cambio incremental. Nuestras acciones claramente no son suficientes para hacer frente a la ira y la demanda de transformación política y económica sistémica que vemos en las ciudades y comunidades de todo el mundo todos los días.

Una nueva y cada vez más conectada generación de mujeres y hombres activistas en todo el mundo se cuestiona cuánta de nuestra propia energía se queda atrapada en la burocracia interna y la comodidad de nuestras marcas y organizaciones. Se mueve con rapidez, a menudo sin el tipo de estructuras que nos frena a los demás. Al hacerlo, desafían la cantidad de tiempo que – ustedes y nosotros – gastamos en conferencias de élite y seguimiento de políticas que producen poco o ningún resultado para los pobres.

Esta generación critica lo mucho que admiramos a aquellos en el poder en lugar de ver el mundo a través de los ojos de nuestra propia gente. Muchos de ellos, a veces con razón, sienten que nos hemos convertido simplemente en otra capa de la industria del desarrollo que perpetúa la injusticia.

No podemos seguir ignorando estos cuestionamientos.

Necesitamos un compromiso significativo con un conjunto de principios organizativos a nivel mundial y un modelo para el mundo que queremos. Estos principios deben incluir:

1. Insistir en que las voces y las acciones de las personas son el centro de nuestro trabajo. Nuestra responsabilidad  y rendición de cuentas no puede tener como prioridad a los donantes.  En su lugar, deben enfocarse  en quienes estén o hayan estado entre las víctimas de la globalización y la desigualdad y en la generación que heredará un futuro catastrófico.

2. Construir nuestras organizaciones de manera consciente alrededor de mujeres y hombres con identidades ideológicas diversas, para luchar contra el corporativismo dentro de nuestras propias filas. Esto significa reequilibrar las dinámicas de poder hacia los sectores de la sociedad civil con menos recursos y lejos de las grandes organizaciones internacionales de la sociedad civil. También significa reconocer el poder y la importancia de las redes y asociaciones informales. Nuestros recursos y capacidades son importantes, pero lo mismo ocurre con la sabiduría de la calle.

3. Sentar las bases para construir una solidaridad mundial de pueblo a pueblo desde abajo y un frente unido de ciudadanos y ciudadanas activos. Sin el apoyo de movimientos populares organizados, las instituciones que construimos no entenderán a las personas a las que dicen servir. Sin un replanteamiento radical de la forma en que nos organizamos, se les negará a las campañas mundiales el apoyo que necesitan para consolidar las nuevas sociedades que todos queremos construir.

4. Promover y proteger los medios de comunicación, el espacio cívico y democrático de los ciudadanos para auto-organizarse, expresarse y actuar.

Esta crítica de nosotros y nosotras mismos no sugiere que las organizaciones de la sociedad civil global y las personas que trabajan en ellas día a día, no se dediquen a una labor crucial y estratégica. Tampoco estamos sugiriendo que su trabajo debe ser reemplazado por el trabajo de quienes protestan. Nosotros y nosotras criticamos, en tanto somos personas que respetan las batallas ganadas por las y los activistas globales, también porque entendemos que nuestro éxito a veces nos ha alejado de poder escuchar y entender las necesidades de nuestros grupos de interés principales.

Ofrecemos esta crítica porque hemos observado con creciente preocupación cómo la sociedad civil ha sido cooptada por procesos en los que se nos ha utilizado y se nos ha manipulado.

Nosotros y nosotras criticamos porque reconocemos que tenemos cada vez menos poder en el sistema internacional que determina las reglas de juego del desarrollo. Esto significa que cuando se organizan grandes reuniones para discutir el futuro de nuestro planeta, se hacen sin ninguna participación significativa de las voces de la gente real.

El enfoque de las Naciones Unidas hacia 2015 para evitar el caos climático, lograr los objetivos de desarrollo sostenible y la reforma del comercio ofrecen una plataforma global para construir conscientemente el poder de la gente desde abajo hacia arriba, y a través de las fronteras. Si la voluntad del pueblo se une a nosotros, podemos construir un único y amplio frente de movimientos sociales, sindicatos, organizaciones religiosas y alianzas de OSC. Estos marcos son importantes porque determinan las normas que afectarán a nuestras futuras generaciones.

En este contexto, les invitamos a:

• Reflexionar sobre la importancia de la presente convocatoria para las organizaciones a las que ustedes pertenecen, lo que significa transmitir este mensaje, discutirlo con colegas, socios, aliados y amigos, debatirlo, defenderlo o rechazarlo, pero comprometerse con él de todas formas.

• Establecer la ruta para una revisión radical de la sociedad civil con el fin de volver a nuestras raíces, construir el poder de la gente y definir un futuro basado en las iniciativas locales.

• Desafiar el enfoque de siempre, el enfoque de rutina. Dar prioridad a una reunión de las comunidades locales en lugar de las grandes conferencias deslumbrantes donde los resultados son pre-determinados. Exigir una participación diversa en estas conferencias cuando participemos.

• Compartan sus puntos de vista sobre esta declaración en http://blogs.civicus.org/civicus

Durante la Semana Internacional de la Sociedad Civil, del 19 al 25 noviembre de 2014, cientos de activistas de todo el mundo, incluidos personas jóvenes, se reunirán en Sudáfrica para discutir estas cuestiones, fomentar la solidaridad y diseñar acciones concretas. Durante la Asamblea Mundial de CIVICUS, el 24 de noviembre de 2014, presentaremos un proyecto de manifiesto y programa de acción que esperamos nos lleve a un consenso amplio sobre los próximos pasos en la lucha por la justicia social.

Juntos podemos transformar radicalmente y pragmáticamente nuestras políticas, prácticas y relaciones para que coincidan con los sueños y las expectativas de miles de millones de personas en todo el mundo que actualmente están expresando su descontento. Continuar actuando como hasta ahora sería irresponsable y representaría una oportunidad perdida para nuestra actual generación.

Damos la bienvenida a un diálogo franco y brutalmente honesto. El tiempo se agota. El momento en que se encuentra la humanidad en la actualidad nos obliga a dejar de darnos palmaditas en la espalda y a hacer algo con urgencia para evitar el inminente desastre a largo plazo. Tenemos que decir la verdad. Tenemos que encontrar soluciones. Y luego, tenemos que actuar.

Cordialmente,

Signed, in a personal capacity, at Rustlers Valley, South Africa, 18 July 2014, by

Dhananjayan Sriskandarajah, CIVICUS: World Alliance for Citizen Participation
Irũngũ Houghton, Society for International Development
Jay Naidoo, Earthrise Trust
Jenny Hodgson, Global Fund for Community Foundations
Liv Tørres, Norwegian People’s Aid
Mark Heywood, Section27
Michael O’Brien-Onyeka, Greenpeace Africa
Siphokazi Mthati, Oxfam South Africa

Endorsed, in a personal capacity, by
Adriano Campolina, ActionAid International
Anabel Cruz, CIVICUS Board of Directors
Anele Yawa, Treatment Action Campaign
Anselmo Lee, Asia Development Alliance (ADA)
Ashok Bharti, National Confederation of Dalit Organisations
Aya Chebbi, Voice of Women Initiative
Caroline Skinner, Women in Informal Employment: Globalizing and Organizing
Deprose Muchena, Amnesty International
Elisa Peter, CIVICUS Board of Directors
Ezra Mbogori, Akiba Uhaki
Feliciano Reyna Ganteaume, CIVICUS Board of Directors
Hadeel Ibrahim, Mo Ibrahim Foundation
Joanna Kerr, CIVICUS Board of Directors
Kumi Naidoo, Greenpeace International
Magnus Walan, Diakonia
Nabila Hamza, CIVICUS Board of Directors
Netsanet Belay, Amnesty International
Nnimmo Bassey, Health of Mother Earth Foundation
Nyaradzayi Gumbonzvanda, Chair of CIVICUS Board of Directors
Sharan Burrow, International Trade Union Confederation
Sheela Patel, Society for the Promotion of Area Resource Centers
Uygar Özesmi, CIVICUS Board of Directors
Vuyiseka Dubula, Sonke Gender Justice
Winnie Byanyima, Oxfam International
Ziad Abdel Samad, Arab NGO Network for Development (ANND)

 

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